Segunda etapa

Estudio de la calle Amor de Dios, 4

Juan María Bourio alquila un primer espacio en la calle Amor de Dios del barrio de Antón Martín, donde habilita siete estudios de danza, que más tarde ampliará con otros cinco ubicados en la entreplanta y el semisótano del edificio. Aquí es donde el Centro se consolida y universaliza y donde toma el nombre por la calle donde se emplaza: Voy a los estudios de la calle Amor de Dios – Estudios Amor de Dios – Amor de Dios . El nombre popular que no fue registrado pero que dio la vuelta al mundo.

Se van uniendo maestros poco a poco: Al propio Zaraspe se le unen la Maestra Palitos, Elba Roig, la Maestrita, Maestro Granero, María Magdalena, Pedro Azorín, Paco Fernández y, posteriormente, Tomás de Madrid, El Güito, La Tati, Ciro, Paco Romero, Manolete, Maruja Palacios,…Junto a ellos, otros artistas importantes de la danza española que tienen en el estudio su sede de ensayos: Rafael de Córdoba, Luisillo, Soledad Miralles, …., Alicia Díaz y Juan Quintero, Mario Maya,, …

En Amor de Dios, 4 reciben formación, en una primera etapa, además del propio Gades, nombres como José Antonio, Víctor Ullate,… y muchos alumnos españoles y extranjeros que traen el teléfono de Amor de Dios facilitado por los mismos artistas a los que vieron en alguna actuación en sus países. Buscan a los maestros o a esos artistas y, poco a poco, se va construyendo el gran punto de encuentro del Flamenco y la Danza Española en torno a él.

En 1978 Se crea el Ballet Nacional de España con Antonio Gades como primer director. Este le pide a Bourio que deje en exclusiva una parte del centro para sede de ensayos del Ballet, mientras les acondicionan el espacio que el Ministerio les ha adjudicado en el edificio de lo que hoy es el museo nacional Reina Sofía. De esta forma se convierte en la primera sede de la compañía oficial desde el 16 de octubre de 1978 hasta la primavera de 1979, en que se traslan al antiguo Hospital Provincial de la Glorieta de Atocha, hoy Museo Reina Sofía. Historia de una relación que se amplia a través de la inmensa mayoría de sus directores, que han tenido vinculación con el Centro en una u otra forma.

En 1983 la película Carmen del director Carlos Saura, que cuenta con el asesoramiento esencial de Antonio Gades, rueda en el estudio 2, en la clase de la maestra María Magdalena, la escena de la elección de la protagonista. El éxito de esta película catapulta aun más la «mítica»de Amor de Dios y nuevas oleadas de alumnos se incorporan al estudio. Con el tiempo, el trabajo de muchos de estos alumnos a su vuelta a los países y ciudades de origen: en el escenario, en clases, como programadores o, simplemente, como activistas, explica una parte importante de la implantación del flamenco a escala planetaria.

Una nueva generación de artistas están en formación tanto en la escuela del Ballet Nacional como en Amor de Dios, muchos de ellos simultaneándola; Belén Maya, Joaquín Cortés, Belén Fernández, Antonio Reyes, Antonio Canales, Lola Greco, María Vivó, Javier Barón, … Se incorporan nuevos maestros: Merche Esmeralda, Carmen Cortés, Julio Príncipe, Josele Heredia y, en los últimos momentos: Timo Lozano, Carmela Greco y Candela Soto.

El final de la etapa

En 1992, con ocasión de la capitalidad europea de la Cultura se publica un libro con la historia hasta el momento de Amor de Dios y la biografía de Bourio quien, sin embargo, muy mayor, agotado y sin sentir apoyos prácticos, firma un compromiso, a cambio de alguna pequeña ayuda, por el que debe entregar la llave del local a una empresa constructora que ha comprado la totalidad del edificio, lo que significa la desaparición de Amor de Dios.

El maestro Tomás de Madrid informa a Joaquín San Juan, presidente, entonces, de la Federación de Entidades del Flamenco de la Comunidad de Madrid del rumor cierto que ya se ha extendido sobre el cierre del Estudio y la Federación se pone activamente a trabajar por su salvamento: Se organiza una gran manifestación pública, a la vez que se hacen gestiones con las autoridades culturales quienes, ahora sí, ofrecen ayudas. No obstante, Bourio, que ya no cree en estas promesas, decide cumplir su compromiso y entregar las llaves a los nuevos propietarios.

Aquí acaba esta segunda etapa y la responsabilidad de cuarenta años del creador, director, mecenas, promotor, en definitiva, del gigante D. Juan María Martínez de Bourio y Balanzategui.

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