Primera etapa

Estudio de la calle Montera

Aun sin llevar el nombre de Amor de Dios es el primero de los emplazamientos del Centro. Las actividades en este estudio se prolongan desde 1953 hasta 1957 cuando la amenaza de ruina del edificio obliga a Bourio a trasladar los estudios a la calle Amor de Dios, 4.

La primera actividad es sede de ensayos de la nueva Compañía de Ballet de Antonio. La compañía la componen treinta y cinco bailarines, con Rosita Segovia como primera figura femenina. Las obras que ensayan para el primer estreno son: Llanto por Manuel de Falla, de Vicente Asensio. Es un montaje en atención a Granada y su músico más genuino. También Allegro de conciertos de Granados, y piezas flamencas como las alegrías y fandangos por verdiales en versión nueva. También agrupa otra serie de piezas del mismo estilo en Serranas de Vejer de García Soler. Pero las dos obras más destacadas del estreno son la Suite de sonatas de P. Antonio Soler, de las que ya tenía un antecedente en el repertorio de sus bailes con Rosario donde las bailaba él solo. Ahora son ocho sonatas realizadas por toda la compañía en distintos cuadros. Tiene escenografía de gran espectáculo de la que incluso forman parte alabarderos, infantas y otros personajes palaciegos que no bailan, son figuras decorativas. Otro estreno es la Suite de danzas vascas, con música tradicional y danzas tan populares como el Aurresku, Espatadanza y Arín Arín. Por último el ballet El segoviano esquivo de Matilde Salvador, con un argumento que da forma a bailes castellanos. Se presenta el 20 de julio de 1953, en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, con estreno también de escenario: los Jardines del Generalife. Fuente: Wikipedia)

El Primer Maestro

Aquí aparece el primer gran maestro: el argentino Héctor Zaraspe que formado en la escuela del Teatro Colón de Buenos Aires, y con gran pasión por la Danza Española, llega en 1954 a Madrid, de noche, a un hostal que estaba enfrente del estudio. Al levantar la persiana por la mañana, ve entrar a personas que reconoce, por su atuendo, como bailarines. Se presenta, con tan buena fortuna, que el propio Antonio toma clase privada con él y le nombra maestro de la compañía. Pronto demuestra su valía atrayendo a sus clases, no solo a los bailarines y bailarinas de la compañía, sino a muchos otros de diferentes compañías, entre los cuales están gran parte de los grandes nombres de la Danza Española, de esa y posteriores etapas. También reclaman sus servicios actores y compañías teatrales. Zaraspe está vinculado al centro hasta 1964 en que, viajando a Nueva York con la compañía de Antonio, conoce y se queda como maestro personal de Rudolf Nureyev.

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