Cuarta etapa

Etapa de Centro de Arte Flamenco y Danza Española Amor de Dios.

San Juan, descubre una posibilidad de espacio en el vecino Mercado de Santa María de la Cabeza, cuya planta superior había sido abandonada por los comerciantes y comienza una negociación que fracasa finalmente pero permite seguir la senda y continuar negociando con diferentes mercados hasta alcanzar un acuerdo, en el último momento, con el Mercado de Antón Martín, vecino de la calle Amor de Dios donde estuvo ubicado el Centro anteriormente.

Estudio de la calle Santa Isabel, 5 (mercado de Antón Martín)

Se amplia capital con la participación de algunos maestros más y la incorporación de dos socios externos que aportan capital y un préstamo reembolsable. Y comienza un laberinto de proyectos y licencias urbanísticas en medio de un clima de corrupción de la concesión de las mismas, del que nos salva la actuación decidida de Mercedes de la Merced, ya fallecida, que desde la vicealcaldía ayudó en estas gestiones.

Las obras comienzan, sin saber que deparará la burocracia municipal al respecto. Se pide otro préstamo bancario, el maestro cantaor Talegón de Córdoba también presta otra cantidad y Joaquín San Juan otorga a la entidad un último préstamo por el importe que le corresponde de la venta de un inmueble familiar y, en Agosto de 2003, El Güito estrena el estudio con una primera clase magistral, en medio de un fragor de obras, sin aseos ni vestuarios ,pero, de nuevo ,en marcha. Los maestros, dispersos en diversos estudios en ese tiempo regresan a su casa matriz, que cuenta también con la reincorporación de Merche Esmeralda, después de su paso por el conservatorio, y otros maestros.

En los días siguientes, van añadiéndose más clases y maestros, según van acondicionándose precariamente otros estudios. La falta de dinero acompasa el ritmo de la construcción a los ingresos que se van teniendo y, de hecho, se tarda varios años en poder decir que las instalaciones están completadas. Por último, se devuelve el préstamo bancario y el de los accionistas externos, a los que se recompra su participación. La entidad, aun siendo una empresa mercantil, sigue actuando como asociación sin ánimo de lucro, sin repartir nunca dividendos.

También se pierden efectivos, muchos de ellos capitales: primero los maestros María Magdalena y Ciro se jubilan en el entreacto y ya no ejercerán su magisterio en este espacio. Manolete se va a su Granada natal donde dirigirá el Centro La Chumbera, luego las jubilaciones de Maruja Palacios y de Merche Esmeralda, más tarde. La Talegona y la Truco se encaminan a realizar otros proyectos. Sin embargo otros jóvenes, que habían sido alumnos antes, ya han tomado el relevo: Alfonso Losa y María Juncal, de forma más asidua y José Maya, Concha Jareño, Manuel Liñán, Olga Pericet, Marco Flores y otros programando cursillos.

En 2008 España sufre una gran crisis económica que, de nuevo nos pone en peligro, por su duración y profundidad, de la que se recupera en 2017. Los tiempos han cambiado ya, las nuevas generaciones están más acostumbradas a metodologías y sistemas y poco a elegir y a seguir una línea. España y el mundo entero se llenan de escuelas privadas y públicas, muchas de antiguos alumnos de Amor de Dios, que, así dispersa esta benéfica influencia,.

La parte oficial recoge la enseñanza del Flamenco en la educación reglada profesional y superior, la subvenciona para hacer gratuita esta formación y llena de postulantes un mercado laboral que no puede asumirlos. Sobre la artística, domina la profesión docente, creada en paralelo para que muchas personas, cuyo mayor mérito, no es el escénico, que conocen poco, si no el de aprobar oposiciones, formen alumnos que no pasarán por los escenarios, irán directamente a la docencia para formar a otros que tampoco estarán. Para pensar y para ponerse en el lugar de los grandes creadores del Flamenco, cuya herencia disfrutamos y, quizás dilapidamos..

La fuerza de las Instituciones andaluzas también se hace notar. Las inversiones en infraestructuras, festivales y eventos, y las subvenciones a entidades, artistas y compañías andaluces, por un lado, han elevado la cantidad y calidad de sus instalaciones que ya permiten formar profesionales de alto nivel y, por otro, distorsionan la natural jerarquía artística dejando fuera, sin posibilidad de competir económicamente a los muy buenos que no residen allí y elevando a la categoría de figuras aquellos que si las consiguen, cuyos servicios resultan más económicos a los programadores. Verdadero dumping comercial prohibido por los tratados internacionales.

Todo ello pone dificultades añadidas en el camino de Amor de Dios, pero nuestra pionera entidad sigue haciendo, orgullosamente, lo de siempre, servir de punto de encuentro de distintas generaciones y dotar a los maestros y a los alumnos de instalaciones y de libertad, sin dirigismos ni mediatizaciones, para que el auténtico Flamenco siga perdurando. Al final, los públicos darán su veredicto. Los artistas de adscripción «madrileña» de esta etapa, muchos andaluces, están curtidos de luchar sin ayudas, con gran concepto y muy bien preparados.

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