Tercera etapa

Federación de Entidades del Flamenco

Los maestros apuestan unánimemente por la continuidad de Amor de Dios y, después de realizar un encierro en el local del propio Tomásde Madrid, en representación de los maestros, de directivos de la Federación y de algunos alumnos representativos. Se obtiene de la empresa propietaria un plazo adicional de estancia de seis meses que de tiempo a conseguir un local definitivo y realizar las obras de su acondicionamiento.

En ese momento, el 7 de Junio de 1993, cuarenta y ocho horas después del encierro, se abren las puertas del local de nuevo y se reanudan las clases y el resto de actividades, con la Federación como nueva entidad responsable de Amor de Dios. Los siguientes seis meses son frenéticos, a las actividades ordinarias se le unen las gestiones de dar forma a los compromisos con las Instituciones madrileñas, la búsqueda de local y la contratación y control de las obras.

El Ayuntamiento de Madrid decide no hacer frente a las promesas de la, entonces concejala de Cultura: Doña Esperanza Aguirre, efectuadas en una reunión producida en Amor de Dios,, con los nuevos directivos y los maestros del Centro. Esta decisión nos llega por boca de su entonces secretario: D. Ignacio González, posteriormente Presidente de la Comunidad de Madrid, con la excusa de que Amor de Dios no existía, sin atender a la invitación que se le hizo de que nos visitara y comprobará lo contrario.

La Comunidad de Madrid facilitará una ayuda económica de doce millones de pesetas (20.000 euros) para las obras de acondicionamiento de un local provisional y la ubicación definitiva del Centro, dentro de tres años, en uno de los edificios del Complejo El Águila que debe rehabilitarse. A cambio, Amor de Dios pagará alquiler y no se solicitarán ayudas públicas para el mantenimiento de las actividades ordinarias. Amor de Dios tendrá una vertiente institucional que alcanzará exclusivamente a la fiscalización y control de sus cuentas, quedando la gestión interior de responsabilidad exclusiva de la entidad gestora, para proteger los usos y costumbres y formas de relación históricas dentro del Centro. Se hace un contrato de alquiler en un local apropiado en la calle Fray Luis de León, por cinco años, con lo que se tiene tiempo más que suficiente para pasar al Águila, sin interrupción de actividad.

El Ministerio de Cultura aportará seis millones de pesetas (10.000 euros) adicionales como ayuda para el pago de las obras y otorga la Medalla al Mérito en las bellas Artes en su categoría de plata a Amor de Dios como «reconocimiento a su labor histórica e impulso hacia el futuro«. Esta distinción es entregada en un acto celebrado el 10 de Octubre de 1993 por la entonces Ministra Doña Carmen Alborch y recogida por la maestra María Magdalena y D. Juan María Bourio en representación de todos los maestros, alumnos y usuarios del centro, que asisten emocionados a la ceremonia.

Estudio de la Calle Fray Luís de León, 13

Una tarde de final de Diciembre de ese año, San Juan cierra definitivamente las puertas del estudio de la calle Amor de Dios, 4 y junto a los maestros de la tarde con sus alumnos caminan, en procesión simbólica, desde allí a las nuevas instalaciones de la calle Fray Luis de León, 13 donde, entre obreros que dan los últimos retoques a las instalaciones, se imparten las clases restantes del día. La continuidad a futuro parece ya un hecho.

Aquí se incorporan todos los maestros y se siguen las actividades exactamente igual que en la etapa anterior,, compromiso que se había establecido con los maestros,,, mientras esa generación estuviera en activo. La nueva etapa asume, como imponderable, un fuerte incremento de los costes de alquiler, energía y personal que, deben sufragarse con los recursos exclusivos del centro,, sin ayudas ni subvenciones. Con esos ingresos se hace frente, junto a las ayudas oficiales, al coste de las obras e instalaciones.

Se incorporan nuevos maestros, sobre todo, de las siguientes generaciones, : La China,, Cristóbal Reyes, Antonio Reyes, Domingo Ortega,, Belén Maya, Alejandro Granados, Belén Fernández, y un joven Manuel Reyes. También llegan, de la mano de Belén Maya, Rafaela Carrasco y Yolanda Heredia. Se añaden otras disciplinas del Flamenco. Primero las clases de Guitarra impartidas por el Entri. En 1995 se lleva a cabo la primera edición (de nueve meses de duración) de un curso regular de Cante Flamenco,. Que conozcamos, la primera vez en la historia de este Arte, y que continua impartiéndose hasta la fecha. Por último la Percusión, que empieza a incorporarse al Flamenco, tiene su espacio con Guillermo García de profesor. En Ballet se incorpora Dagmara Brown con un aporte profesional y personal impagable.

A finales de 1995, acabado su plazo legal en la presidencia de la Federación Joaquín San Juan es sustituido por Carlos Martínez y pasa a ser empleado remunerado de esta entidad con el cargo de director del Centro que venía ejerciendo desde el principio.

En este estudio reciben formación, en todo o en parte, otra generación de artistas importantes: algunos que alcanzan pronto gran popularidad como Sara Baras o el propio Rafael Amargo, otros de una altísima calidad , van eclosionando con el contraste del tiempo. Nombres como los de José Maya, Alfonso Losa, Manuel Liñán, Concha Jareño, Marco Flores, Olga Pericet, Rafael Estévez, María Juncal, o la propia Rocío Molina – referencias importantes de este Arte -, pasan, tiempo estudiando en Amor de Dios, junto a muchos otros.

Conseguido el equilibrio financiero, incluso con algún excedente se dota y patrocina alguna de las actividades incipientes del Centro. Se abre un capítulo de ayuda a artistas en dificultades y se financia actividades extraordinarias de las entidades miembros de la Federación.

Pero también aparecen las primeras nubes en el horizonte. En 1994 las elecciones a la Comunidad de Madrid se traducen en un cambio de gobierno del que salen los responsables que habían comprometido un espacio definitivo para el centro, que ya nos habían dado algún signo de tibieza al respecto, como cuando les entregamos la primera contabilidad, para su fiscalización, y nos la devuelven diciendo que no tienen nada que decir, que es cosa nuestra.

Las distintas entrevistas con las nuevas autoridades culturales no aportan nada, salvo la sensación de que van alejándose del compromiso de sus antecesores. Nos ofrecen distintos espacios alternativos que van intercambiando y que nunca se concretan: el Matadero, el antiguo mercado de Puerta de Toledo, El edificio de la antigua fabrica Osram en la misma calle Fray Luis de León, .

Mientras tanto se ha producido otra actuación política de graves consecuencia para el Flamenco en Madrid. La cultura, en el nuevo marco legislativo de la España democrática, pasa a ser, en su práctica totalidad, competencia de las Autonomías y el Tribunal Constitucional lo dictamina en estas fechas. Con ello los responsables culturales de los gobiernos autónomos se reparten esas competencias: Nosotros nos quedamos los grandes Museos, vosotros el Arte Contemporáneo y ustedes: Andalucía, el Flamenco. Así, de un plumazo, se cambia el eje central del flamenco que desde principios del siglo XX ocupaba el espacio Madrid, y se hace, por primera vez en la historia, por decisiones inmediatas de unos cuantos políticos, que nada tenían que ver con este Arte.

El propio Presidente de la Comunidad de Madrid: D. Alberto Ruiz Gallardón, deja constancia pública de ésto al cabo del tiempo cuando, en un viaje promocional a Florida, en Febrero de 2002, después de hacer las loas sobre las grandes infraestructuras y la modernidad de nuestra Comunidad, avisa « los que quieran castizos o Flamenco que vayan a otro lado«

El gobierno andaluz ha elegido el Flamenco como una de las principales señas de identidad de su Comunidad, convirtiendo un Arte, que ya se había hecho universal, en el patrimonio exclusivo de una zona, igualándolo al folclore. Los artistas más avisados corren a afincarse en Andalucía para poder optar a las nuevas y generosas ayudas públicas que ya se anuncian por este gobierno autónomo, mientras el madrileño se cierra absolutamente. Entre ellos una parte considerable de los llamados a sustituir a la generación de los grandes maestros de Amor de Dios.

Por último, con las pocas expectativas de conseguir un espacio oficial perdurable y con un contrato que faculta a una permanencia hasta final de 1998, se empieza a buscar alternativas de espacio, primero tratando de ampliar el contrato en el emplazamiento actual a lo que ponen muchas trabas los propietarios. Después, buscando en el mercado inmobiliario privado con precios prohibitivos para la economía del Centro. In extremis se consigue una ampliación de un año, casi doblando el precio del alquiler, que ya nos sitúa con un gran fuerte déficit, inabordable por la entidad gestora, que era una asociación sin ánimo de lucro, y sin patrimonio. Posteriormente se añade otro año más y al finalizar, los propietarios demandan al Centro para que desalojemos el local.

Mientras se hacen gestiones una última vez para conseguir apoyo público que, de nuevo, fracasan y se celebran reuniones internas para que la Federación sea sustituida como entidad gestora por la dirección del centro, sus maestros y empleados asociados en una empresa. Estas gestiones también fracasan por los fuertes compromisos económicos que representa la adquisición de un local alternativo en la vecina calle Martín Soler a cada persona.

Final de la etapa.

Finalmente, sin ninguna viabilidad para continuar, la Federación se desliga de la gestión del Centro, no sin antes haber permitido que los últimos ingresos sean para pagar las indemnizaciones por despido del director y las dos empleadas del centro. Con ese importe se cuenta inicialmente para la constitución la sociedad Centro de Arte Flamenco y Danza Española Amor de Dios que, liderada por el director, sustituye a la Federación en la titularidad del Centro, y que se abre a la participación, como muestra de apoyo, voluntaria de los maestros que así lo decidan.

En Diciembre de 2002 se cierra por última vez la puerta de Fray Luis de León, en una emotiva despedida recogida en el documental de Marcel Rodríguez Flamenco por Amor de Dios.

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