El Continuador

Joaquín San Juan, 1949 natural de Piélagos (Cantabria). Encuentra el flamenco a los veinticinco años  en Madrid, donde reside desde niño. Desde entonces inicia, como cualquier aficionado, una incesante búsqueda del mismo que transforma sus convicciones sustancialmente.

Los primeros años lo hace en solitario, asistiendo a recitales y espectáculos, escuchando discografía y leyendo todo lo que cae en su mano; y después, entra en otra etapa de aficionado comprometido, inmerso en el mundo organizado de las peñas flamencas de Madrid, fundamentalmente en la Peña de Los Cabales, a donde llega de la mano de su amigo Antonio Moreno, y donde adquiere conocimientos y talante de la mano de grandes aficionados: Juan Díaz, Paco Matamoros, Yayo, Juan Ruiz, Caroles…, y de la que es directivo en diferentes etapas.

En 1991 es elegido presidente de la Federación de Entidades del Flamenco de la Comunidad. de Madrid.

En la etapa de su presidencia de la Federación, lidera el movimiento de salvamento del histórico Amor de Dios y, una vez conseguida la continuación de las actividades del Centro en el local de Fray Luis de León y cumplidos los compromisos económicos de la instalación, acaba su mandato en 1994.

Pasa, por petición de la Federación y empleado de ésta, a desempeñar el cargo de director del Centro, hasta final de 2002 en que , visto el abandono de los compromisos de las Instituciones Públicas para con el centro y sin recursos para sostenerle, la Federación acuerda el cierre de la entidad y el despido de sus empleados, no sin antes facilitarle, en lo posible, el intento de búsqueda de soluciones.

Con el apoyo de maestros del centro y de las empleadas, pone en marcha el local de Santa Isabel, 5 e inaugura en Agosto de 2003 una nueva etapa de Amor de Dios en esta sede que dura hasta la fecha.

Desde Junio de 1993 recae sobre él la máxima responsabilidad de la continuidad de Amor de Dios.

Activista y promotor del flamenco, ha dictado conferencias divulgativas sobre este arte y cooperado en el desarrollo de eventos y espectáculos en distintos países.

En su ideario flamenco tiene como objetivo personal la búsqueda de lo «cabal», concepto que, aunque un poco en desuso en  épocas de prisas y objetivos inmediatos, considera la piedra filosofal de este arte y, sobre todo, de esta forma de vivir y relacionarse.

Como objetivo profesional se impone el compromiso de aportar a la tarea común de que el flamenco, la danza española y el conjunto de músicas, danzas, artes y tradiciones populares sean difundidas por el mundo y transmitidas a las siguientes generaciones,  apoyando la labor creativa de los artistas, en quien considera que recae la responsabilidad fundamental del presente y futuro de este arte.

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